25 ene. 2014

Carta a Rosario

Hoy he pasado un rato ordenando la casa y he encontrado, en un mueble de una habitación que no utilizo, una colección de tesoros. Se tratan de documentos de mi abuela, mi abuelo y sus padres, que conservó allí y que he descubierto ahora.

Existen suficientes documentos para hacer un pequeño resumen de la vida de mi abuelo con las fechas claves de lo que hizo durante su juventud y parte de su vida más adelante. He encontrado carnés de afiliación a sindicatos, cartillas del ejército, cartillas de revisiones médicas de su trabajo y su certificado de defunción en 1989, cuando yo tenía sólo tres años, entre otras cosas.

Pero curiosamente, el tesoro de la colección no es un original, sino una fotocopia: la de una carta que mi bisabuelo Félix, el padre de mi abuela, escribió a Rosario, mi bisabuela, desde la cárcel, el 15 de noviembre de 1939. No sé dónde se encuentra el original.

Me temblaron las manos cuando vi la fecha del manuscrito y los nombres que aparecían allí. La he leído y he intentado descifrar todas las palabras, tarea en la cual he tenido sólo un éxito parcial. Transcribo lo que he sacado a continuación. Quizás no sea una carta muy interesante ni un documento histórico importante, pero es parte de la historia de mi familia y sí que se pueden apreciar algunos datos interesantes, como, por ejemplo, la escasez rampante de todo que sufrían las prisiones.

Aquí tenéis la carta de Félix, reproducida y corregida lo mejor que he podido, pero sin cambiar ni una palabra.

Querida Rosario. 
Hoy, domingo nos han traído a [ininteligible, parece un nombre propio] a todos los de la fábrica. Santiago y yo estamos juntos en la misma sala, los demás no sé dónde estarán.
Los viernes por la mañana hay [ininteligible], puedes traer todo lo que quieras, el que venga que se traiga papel de escribir, tinta, pluma o lapicero [ininteligible], calcetines, pañuelos de la nariz, la cazadora, otra manta para poner debajo para mandarte el abrigo y la [ininteligible], si puedes [lleva] tabaco y papel de fumar. Todo esto se lo dices a Aurelio [o Aurelia]. 
Sin más por hoy, ya te dice Manolo lo [que] sepa [sobre] donde está mi expediente para ver si nuestras amistades pueden hacer algo. Un poco de paciencia, que todo se arregla. Da recuerdos a todos, besos a las niñas y [ininteligible]. 
Te quiere 
Félix. 
Traeme el plato de la [ininteligible, posiblemente "mili"] y toalla, jabón, peine y el morral para meterlo todo. Dile al chico que estoy con Victoriano Gozalo.
[ininteligible] Sala 13
15 - 10 - 1939.

Félix Bocos Pastor nació en 1899 en San Esteban de Gormaz, Soria. El 30 de octubre de 1930 se casó con Rosario Berzosa de Diego, una chica de 25 años de otro pueblo de Soria llamado Alcubilla del Marqués. Tuvieron tres hijas: Julia, Rosario (mi abuela) y Felisa.

Antes de la guerra, Felix era  guarnicionero (uno muy bueno, incluso llegó a ganar un premio por sus creaciones artesanales valorado en 15.000 pesetas de la República). Era de izquierdas y, tras el alzamiento, estuvo escondido en Madrid. Por su forma de vestir, no muy en la línea del resto de las personas de izquierdas de la época, le llamaban "el Marquesito".

No militó en ningún ejército ni milicia porque tenía un pulmón desecado, lo que le incapacitaba para combatir. Pero Félix sí que militó en el PSOE y por eso fue una de las miles de personas que dieron a parar con sus huesos en la cárcel durante y tras la Guerra Civil. A pesar de que, según parece, pidió ayuda a sus amistades para que intentaran liberarle y le dijo a su mujer que fuera paciente, la ayuda no llegó a tiempo.

Un día, presuntamente tras presenciar cómo torturaban a un compañero en la cárcel, sufrió un derrame cerebral. Unos soldados le dejaron tirado en el rellano de la escalera en su casa de la calle Ferrer del Río, del madrileño barrio de la Guindalera, donde murió en marzo de 1940.*

Aunque apenas sabía escribir correctamente, tenía una letra bonita, que posiblemente fue el producto de un maestro que le obligó a hacer ejercicios de caligrafía hasta que se le cayeron las manos. Su caligrafía es ligeramente inclinada hacia la derecha y con unas pes y unas cúes que casi tocan la línea de abajo. Hacía unas mayúsculas preciosas.

*Esta breve historia de Félix se ha escrito a partir de documentos legales y testimonio oral.


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